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Revista INTERACCION
No. 23

Créditos | Indice: Revista No. 23 |

UNA APROXIMACIÓN A LA CONSIDERACIÓN DEL MERCADO DESDE LA PERSPECTIVA CRISTIANA


Ignacio Madera Vargas, SDS
Licenciado en filosofía y letras, universidad Javeriana, Bogota
Doctor en teología de la universidad católica de Lovaina (Bélgica),
Director de la carrera de teología de la universidad Javeriana.


Establecer con claridad algunos criterios interpretativos de base para esta reflexión en torno a la fe de un cristiano y la dinámica económica e ideológica del mercado, es importante para determinar con claridad los registros desde los cuales me ubico para este análisis.

Considero que en las actuales condiciones de globalización neoliberal, el mercado se ofrece y se presenta como una realidad ineludible, como la mano invisible que regula las relaciones entre los hombres y establece las posibilidades de un futuro mejor. En estricto sentido, quienes pregonan las bondades del mercado están seguros que su libre juego beneficia a las mayorías de la población de un determinado país

En segundo lugar, la lógica interna del mercado no conlleva una sensibilidad o valoración ante lo humano excluido, sino el desarrollo de un libre juego, que por su mecánica interna, provocaría resultados de progreso y desarrollo de muchos. El hecho real y la constatación estadística de estos resultados sería la verificación de esta hipótesis. Ante ella tengo que decir que el empobrecimiento cada vez mayor de los países del mal llamado tercer mundo, y la quiebra de las economías de países que han aplicado los modelos de mercado total son la constatación de que la hipótesis anterior ha sido falsificada

Y en tercer lugar, yo quiero analizar el asunto del mercado y de la publicidad desde una perspectiva teológico-cristiana. Los diversos análisis de este número de la revista se ubican en perspectivas diversas, y mi reflexión es una expresión mas de esa diversidad. Me dedicaré a hacerme algunas preguntas que pueden ser también preguntas de los lectores

Es posible una valoración del mercado desde la experiencia Cristiana?

Podemos entender valoración como el pronunciar un juicio positivo o negativo acerca de la compatibilidad de las propuestas del mercado y la publicidad que lo estimula con los postulados y exigencias de la fe cristiana. O, podemos comprender igualmente valoración como el sentido positivo que las propuestas de estos dos fenómenos de la economía contemporánea pueden tener.

Creo que es posible una valoración de la economía de mercado y del valor de la publicidad desde una perspectiva cristiana acudiendo a lo que los Evangelios nos presentan con relación a Jesús y sus prácticas frentes a fenómenos históricos que, en su tiempo, reflejaban la misma estructura del libre juego de las transacciones (1). Es evidente que en la sociedad Palestina de los tiempos de Jesús se tenían relaciones de mercado. El templo de Jerusalén se había convertido en el eje de control de las grandes transacciones y en el centro de las finanzas de la ciudad santa(2) . Los mercaderes del templo de los que nos hablan los relatos evangélicos son personajes de influencia económica y religiosa. Reflejan la existencia de otros mercaderes dado el carácter de Palestina y Judea como corredor comercial entre los países mesopotámicos y Egipto(3) . El comercio de especies, de maderas, de aceites, de sedas, de linos, etc. es típico de la región(4) . Podemos entonces afirmar sin temor a equivocarnos que Jesús de Nazaret se mueve en una sociedad en donde el comercio se realiza por el trueque y la moneda. Y ante ello toma postura.

Cuál es la postura de Jesús ante el mercado?.

Los evangelios nos presentan a Jesús en clara oposición a la unión entre mercado y fe religiosa, o mas precisamente ante la utilización de lo religioso para justificar las transacciones que generan una corrupción de lo religioso poniéndolo al servicio de los intereses de los mercaderes. Jesús acusa a los mercaderes de convertir la casa de oración en cueva de ladrones(5) , apuntando así hacia el carácter degenerador de la conciencia que conllevan determinadas maneras de relación mercantil que no tienen en cuenta criterios ético sociales sino la exclusiva determinación de lo económico.

La postura de Jesús se ubica entonces a nivel del fenómeno, el comercio templario y de sus propulsores o dueños. No es así una crítica a una estructura que no se corporifique sino una crítica a la estructura y concomitantemente con ello a quienes la fomentan, la mantienen y sostienen para su propio beneficio. La utilización de los grandes símbolos de la fe israelita en función del comercio, degenera lo religioso y lo convierte en realidad contraria al sentido de lo divino, a la dimensión realmente religiosa.- Este es un gran riesgo del mercado.

Y qué anuncia Jesús con esta crítica?

Podemos avanzar en la reflexión haciendo un planteamiento que me parece fundamental. Es evidente que Jesús de Nazaret no se predica a sí mismo, ni una idea de Dios, ni un programa moral sino el Reino de Dios. Pero, la dificultad está en que Jesús no define qué es o en qué consiste el Reino. Pero, algo que es fundamentalmente claro en la predicación de Jesús será que el Reino hace referencia a los valores fundamentales que definen la existencia del hombre en este mundo y el destino mismo de este mundo: la justicia, la verdad, la vida, la solidaridad, la fraternidad, la paz, entre otros valores(6) .

Por lo anterior, al interior del horizonte del Reino, comprendemos que la propuesta de Jesús para con los bienes materiales contrasta o va en contravia de las propuestas de los mercaderes del templo. Este contraste lo encontramos expresado en el episodio de la multiplicación de los panes(7) . No tienen pan, pero los pocos que hay, al ser compartidos, se multiplican, y alcanza para todos y sobra. Con esto se apunta a uno de los factores fundamentales que tienen en jaque las propuestas económicas de la humanidad contemporánea. Mientras algunos pueblos se auto definan con el derecho a apropiarse de los bienes de todos, a explotar sus recursos naturales, a saquear sus riquezas por el hecho de tener una mejor tecnología, a transferir tecnologías desuetas o a imponer modelos superpuestos de desarrollos artificiales, no podemos pensar que las relaciones entre los pueblos se realicen desde la perspectiva del compartir el pan de todos y para todos.

El asunto del pan que se comparte y reparte es a mi manera de ver la gran pregunta y la gran crítica de Jesús a las relaciones de apropiación por parte de algunos del pan para todos(8) . Y mientras la humanidad contemporánea no se ponga definida y seriamente ante esta desigualdad, tendremos violencia en todas las regiones del planeta. No comparto la hipótesis de algunos analistas con relación al ethos violento que caracterizaría algunas sociedades, entre ellas la colombiana. Sí, somos portadores de un ethos violento, pero el ha sido generado por una desigualdad de muchos años de historia de saqueo y de pillaje y por el predominio de unos pocos que se han sentido y sienten dueños del banquete sin participación para todos.

En los inicios del presente siglo sigue siendo absurdo que en Colombia, por ejemplo, los gamonales de todos los departamentos sigan pensando en sus regiones como feudos que manejan al dedillo o se sientan con el derecho a robarse con descaro los impuestos y a tener los dineros del Estado como el botín para su despilfarro y rapiña. Mientras las relaciones sociales de producción no tengan una dinámica social y humana, un objetivo distinto al libre juego de las relaciones económicas, no tendremos justicia y la violencia será la señora de los campos y sectores populares de Colombia.

El compartir parece una propuesta utópica, pero el compartir se fundamenta en la condición de habitantes de un planeta que es de todos, de una naturaleza que tenemos que preservar porque es el escenario en el cual los hombres realizamos la gran obra de la vida. Pero el escenario se preserva para que los actores puedan hacer teatro, no para que algunos actores se apropien del escenario y lancen a las mayorías a ser meros espectadores de una obra de la cual se les excluye.

Se me puede decir que lo que estoy planteando es una ingenuidad que poco o nada tiene que ver con el Fondo Monetario Internacional, con el Banco Mundial, con las grandes multinacionales. Ciertamente que si, en los términos técnicos y estadístico-económicos que estas organizaciones manejan, pero es muy claro que, en términos de las tragedias que la implantación de sus políticas a los pueblos empobrecidos de África y América Latina han propiciado, estamos ante otro cantar. El aumento del desempleo, la creciente pérdida de la seguridad social, el derecho a la educación y la cultura propia, la desertización de los países. Toda una gama de consecuencias que van minando la posibilidad de un desarrollo sostenible para los pueblos del Sur. Y frente a esto no existe una propuesta más evidente que la consideración del desarrollo de los pueblos desde una perspectiva que no incluya el enriquecimiento de los unos a costa del empobrecimiento de los otros. Un nuevo orden económico mundial es la urgente llamada de estos tiempos del mercado libre y una consideración de los grandes organismos de la economía mundial como garantes de un desarrollo equitativo de los pueblos en lugar de ser protectores de los intereses de los países poderosos y garantes de solo sus derechos pero no reguladores de los derechos de todos.

Y una lectora teológica, es posible?

Una lectura teológica de todo lo anterior la vislumbro por el lado de la consideración de la idolatría en la Escritura Santa del Antiguo Testamento y de la centralidad de la persona humana en la del Nuevo. El mercado como ídolo de la humanidad se ofrece como incapaz de una consideración de lo humano como central. Se da entonces una oposición entre el ídolo capital y el Dios Trinidad. Porque la divinización del mercado divide. Lo que es contrario a la confesión de fe es la lógica interna del sistema que se fundamenta en el libre mercado como ídolo.

del mercado es igualmente contraria a la oferta trinitaria que nos ha sido revelada en Jesús de Nazaret, porque ningún otro nombre nos ha sido dado que pueda aniquilar los Para que el mercado pueda funcionar exitosamente, es necesario que la propiedad de cada uno se distinga claramente de la de los demás, sin esto no hay intercambio posible. Lo que se encuentra en las antípodas de la comunión trinitaria, mutua relación en igualdad del Padre, el Hijo y el Santo Espíritu. Realización de la unidad de la comunión en la diversidad de las tres personas divinas. La lógica interna anhelos de liberación inscritos en el corazón humano, ningún poder, ninguna realidad existente o posible.

El Dios revelado en Cristo Señor, cuyos antecedentes se encuentran en la revelación al pueblo de Israel es reconocido como liberador. Las tradiciones proféticas, dentro de las cuales los autores del Nuevo Testamento leen la acción histórica de Jesús de Nazaret, son contrarias a toda aniquilación del humilde, a toda victimización del débil y a toda supremacía de unos sectores sociales sobre los otros. Por ello, la entrada en actividad pública de Jesús conlleva la proclamación de la llegada del "año de gracia", es decir, del jubileo en el cual todo esclavo era liberado y toda deuda saldada, la tierra tenía derecho a su descanso y los hombres establecían unas nuevas relaciones en libertad y búsqueda de igualdad.

El Dios que nos reveló Jesucristo es al mismo tiempo que liberador, creador. Y en la creación ha creado a los hombres y mujeres como género que debe dominar la tierra y someterla, no utilizarla y depredarla en función de intereses económicos de una sola región del planeta. El Espíritu de Dios que aleteaba sobre la superficie de las aguas es el mismo Espíritu de Jesucristo llamando al orden del caos que son las sociedades violentas e irrespetuosas de la vida de los últimos. Por ello, el seguimiento de Jesucristo en la historia conlleva la búsqueda de implantación del Reino predicado por Jesús en la capacidad de creatividad de sus seguidores por establecer desde ya los modelos sociales que tengan una centralidad en lo humano fundamental y que defiendan la vida de la víctimas como la vida misma de Dios en la historia. Y esto no es consideración piadosa sino imperativo ético ineludible para todos los que creemos que el Reino de Dios tiene que hacerse presente en la historia humana.

Desde Dios no es posible sustentar ninguna teoría o ninguna práctica económica que aniquile a los humildes. Por ello la publicidad no tiene sentido al interior de la comprensión cristiana como propaganda que oriente al consumo. Si algún sentido tuviere este sería el de proclamar como voz que clama en el desierto que la vida es don de Dios para todos, que solo El es su dueño y que los hombres hemos sido llamados a la fraternidad, a la sororidad. Y si estos dinamismos no se están propiciando, entonces la palabra del creyente se constituye en palabra profética que denuncia los males de este mundo y apunta hacia la imaginación creativa como conciencia y propuestas alternativas de construcción social, preservación de la vida y defensa de la naturaleza entre tantos otros asuntos que salvaguarden la creación.

Una lectura teológica desentraña la lógica de Dios en contraposición a las demás lógicas. Tratar de identificarla como una presencia de lo divino en medio de la diabólica consideración de realidades contrarias a la voluntad de Dios al crear es un imperativo para los teólogos y un ineludible compromiso de todos y todas aquellos y aquellas que desde diversos saberes, especialidades y ciencias, apuntan a un interés fundamental: la suerte de los últimos, de las víctimas de tanto sistema inicuo y tanta estructura de pecado. Hoy mas que nunca es posible soñar que los hombres y mujeres de la fe podrán ofrecer, a partir de su ciencia una esperanza mayor que todas las opresiones y desdichas que generan tanto llanto y tanta ignominia. El sueño de Dios para con la humanidad puede ser el tuyo y el mío, entonces seguirá siendo posible la esperanza a pesar de todo.


Acudiendo a la categoría de isomorfismo estructural de situaciones entre los tiempos de Jesús y los nuestros desarrollada por algunos teólogos latinoamericanos contemporáneos. Los fenómenos son absolutamente diversos pero la estructura de fondo es la misma. Así evitamos los anacronismos históricos. (Arriba)

Al respecto es clásica la obra de J. JEREMÍAS, Jerusalén en tiempos de Jesús, Cristiandad, Madrid. (Arriba)

Gen 37,28; 1Re 10,28; Neh 13,20. La literatura profética y sapiencial hace igualmente alusión a los mercaderes, la mercancía y el mercado. (Arriba)

Ez 27,22 (Arriba)

Mc 11,15; Mt 21,12; Jn 2, 14-16 (Arriba)

Cfr. W. Kasper, Jesús el Cristo (Arriba)

Lc 9,12-17; Mt 14,13-21; Mc 6,30-44; Jn 6,1-13 (Arriba)

Mt 19,23-24; Mc 10,23-27; Lc 18,24-27 (Arriba)

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