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Revista INTERACCION
No. 25

| Indice: Revista No. 25 |

¿POR QUÉ INTERCULTURALIDAD?


Por: MIGUEL RODRIGO ALSINA

Catedrático de Teoría de la Comunicación
Universidad Autónoma de Barcelona

La interculturalidad es un fenómeno tan viejo como la propia humanidad, sin embargo parece que en los últimos años tanto la comunidad científica como la opinión pública coinciden en la importancia de este fenómeno. Sin pretensiones de exhaustividad quisiera señalar tres circunstancias que propician esta tendencia. La primera, hace referencia a los fundamentos de la ciencia que trata la teoría del conocimiento. La segunda, recoge uno de los hechos que parece marcar los signos de nuestros tiempos: la globalización. La tercera circunstancia, relacionada con la anterior, es quizás la más visible en la vida cotidiana; se trata de las migraciones.

a) La epistemología

La cultura ha irrumpido con gran fuerza en las ciencias sociales. Como afirma Morin (1994a:73-74) "La cultura, que es lo propio de la sociedad humana, está organizada y es organizadora por el vehículo cognitivo que es el lenguaje, apartir del capital cognitivo colectivo de los conocimientos adquiridos, de las habilidades aprendidas, de las experiencias vividas, de la memoria histórica, de las creencias míticas de una sociedad. Así se manifiestan las 'representaciones colectivas', la 'conciencia colectiva', la ‘imaginación colectiva'. Y a partir de su capital cognitivo, la cultura instituye las reglas/normas que organizan la sociedad y gobiernan los comportamientos individuales. Las reglas/normas culturales generan procesos sociales y regeneran globalmente la complejidad social adquirida por esa misma cultura." Además esta irrupción ha modificado la propia teoría del conocimiento. "La ciencia, los procesos culturales y la subjetividad humana están socialmente construidos, recursivamente interconectados: constituyen un sistema abierto. Precisamente, de estas interfases, de sus descentramientos y conflictos surgen aquellas configuraciones científico-culturales complejas que conforman el espíritu que atraviesa una época."(Fried Schnitman 1994:18).

Creo que se puede aceptar que en las ciencias sociales estamos en una situación pluriparadigmática. Se produce la coexistencia de teorías alternativas que no son necesariamente complementarias, pueden ser incluso contradictorias. Todo lo dicho no resta valor a las teorías y los paradigmas clásicos, yo diría que simplemente les resta su valor absolutista. Incluso se habla de un nuevo paradigma: el paradigma de la complejidad. De todas las maneras, cuando se habla del paradigma de la complejidad no hay que pensar en una revolución científica kuhniana. Como afirma Morin (1997:143), en primer lugar, "para mí, la complejidad es el desafío, no la respuesta". Sigamos recordando con Morin (994b:440) que "el pensamiento complejo no es el pensamiento omnisciente. Por el contrario, es el pensamiento que sabe que siempre es local, ubicado en un tiempo y en un momento. El pensamiento complejo no es un pensamiento completo..." Lo que se pretende con el paradigma de la complejidad no es un conocimiento universal ni una teoría omnicompresiva. Se trata más bien de hacer una aproximación que nos muestre la diversidad y la complejidad de la realidad.

b) La globalización

Si consideramos los climas de opinión actuales no podemos dejar de hablar de la globalización. La otra cara de la globalización económica y tecnológica es la interculturalidad (García Canclini 1999). Pero la globalización no supone inevitablemente uniformidad. Hoy en día, aparecen reivindicaciones identitarias en todo el planeta (Castells 1988). Esto puede parecer contradictorio con los fenómenos de mundialización, pero como afirma Maalouf (1999:112) "Así, la época actual transcurre bajo el doble signo de la armonización y la disonancia. Nunca los seres humanos han tenido tantas cosas en común, tantos conocimientos comunes, tantas referencias comunes, tantas imágenes y palabras, nunca han compartido tantos instrumentos, pero ello mueve a unos y otros a afirmar con más fuerza su diferencia." En ocasiones uno tiene la sospecha que, como dice Maalouf (1999:125), "En realidad, si afirmamos con tanta pasión nuestras diferencias es precisamente porque somos cada vez menos diferentes." En cualquier caso, sea como fuere, se está produciendo una creciente visibilización del otro. Los contactos entre personas de distintas culturas aumentan. El interés y la preocupación por la interculturalidad es cada día mayor. Además la interculturalidad, fruto de la globalización, no se da solamente en los contactos interpersonales, se manifiesta sobretodo a través de las industrias culturales. Precisamente si en un lugar se produce de manera clara la actual tensión entre lo global y lo local, éste es lo que en Latinoamérica han etiquetado como "la audiovisualidad" (Bayardo y Lacarrieu 1999:215-286). Los productos audiovisuales son un lugar clave de la comunicación intercultural mediática. Los públicos se apropian, a partir de sus patrones culturales locales, de productos transnacionales creados, frecuentemente, a partir de referentes culturales distintos. Además como señala en un reciente libro Gruzinski (2001) en los productos de la cultura visual es donde más claramente se manifiesta el mestizaje.

c) Las migraciones

Uno de los aspectos más llamativos en Europa, y que es el gran reto de la interculturalidad, son los fenómenos migratorios que vivimos actualmente. Hace unos años Jacques Le Goff (El País Babelia, 30-VIII-1997, p.12) declaraba:
"Ahora somos conscientes de que uno de los grandes problemas del siglo XXI será el de las relaciones entre las culturas, siendo éste uno de los aspectos más trascendentes de los que se ha dado en llamar "la mundialización". Los movimientos migratorios y los contactos entre las culturas, hecho que empezó en el siglo XVI, están a punto de acelerarse. Afortunadamente, las oleadas migratorias son menos agresivas, menos guerreras que el pasado, pero pueden llegar a originar situaciones peligrosas y dramáticas. Éste será, sin duda, un fenómeno esencial. Y si queremos solucionar este problema, si queremos evitar la incomprensión, la guerra, el genocidio, es preciso que preparemos a los pueblos y a las culturas para la única vía de paz y justicia en nuestro mundo que no es otra que la del mestizaje." Antes de entrar en la faceta cultural de este fenómeno hay que hacer una advertencia previa. No todas los migrantes son acogidos de forma igual en la sociedad receptora. En ocasiones las relaciones con los migrantes no son, fundamentalmente, un asunto de interculturalidad sino que se caracterizan, sobretodo, por la explotación de la pobreza y la vulneración de los más elementales derechos humanos.

De todas formas, hay que señalar que muchas políticas publicas sobre la migraciones parten de una concepción de la cultura que no hace más que convertir en problemas las relaciones interculturales. Creo que se podrían abordar más fácilmente si se descartará una concepción estática y esencialista de la cultura. Tanto las políticas asimilacionistas, que pretenden disolver las culturas minoritarias en la dominante, como el multiculturalismo separatista, que propugna la guetización de las culturas en espacios diferenciados, ponen el énfasis en la cultura como un fenómeno fijo, inmutable y esencial. Por el contrario la cultura es un proceso cambiante, complejo y creativo. Frente a una mentalidad que valora la pureza, la autenticidad de una cultura, considero que hay que defender el sincretismo y mestizaje de la mayoría de las culturas.

Venimos de una sociedad intercultural y vamos hacia un sociedad intercultural.
Desde una perspectiva esencialista se suele olvidar que en los orígenes de la mayoría de las culturas está la interculturalidad. Lo intercultural es lo constitutivo de lo cultural. Es decir que la interculturalidad no es simplemente un objetivo sino que debe ser visto como un origen. Este cambio de punto de vista debería facilitarnos la aproximación a las personas procedentes de distintas culturas. Por lo que hace referencia a las políticas públicas ni el asimilacionismo y el multiculturalismo radical (Sartori 2001) parecen ser la solución. Por el contrario creo que la aproximación intercultural es mucho más interesante. A nivel político la base podría ser lo que Martiniello (1998:102) propone como democracia multicultural que "supone, pues, un cuerpo de ciudadanos activos con los mismos derechos y deberes, que comparten el mismo espacio público y un proyecto democrático común, con respecto a la ley y a los procedimientos jurídicos y políticos. Estos ciudadanos pueden tener distintas identidades y prácticas culturales, tanto privadas como públicas. Estas opciones de cultura e identidad no afectan a su posición en el orden social, económico y político." A nivel cultural, como las prácticas culturales no se reducen al ámbito privado sino que tienen visibilidad pública, la interculturalidad será inevitable y cada vez más frecuente. Así pues se producirán intercambios, mezclas, hibridaciones, mestizajes.

Como hemos visto, la discusión epistemológica, la realidad internacional, el cambio demográfico , entre otros factores, favorecen una aproximación al Otro. Pero no hay que ser ingenuos y pensar que rápidamente se va a producir un cambio de mentalidades. La aproximación puede acabar siendo un choque y ya se están produciendo resistencias, rechazos y conflictos. Nadie puede garantizar que el camino de la interculturalidad sea pacífico, pero creo que es el que puede encarar el posible conflicto de forma más creativa y dialogante.

Frente a una concepción tranquilizadora de una identidad cultural esencialista y ya dada desde que nacemos se plantea en la actualidad la complejidad de las identidades múltiples, diversas, cambiantes y transversales. En su última obra conjunta Berger y Luckmann (1997) señalan que la modernidad ha conllevado una nueva configuración social del sentido que ha abocado a una crisis única desde un punto de vista histórico. Berger y Luckmann (1997:45) afirman que "El pluralismo moderno socava ese ‘conocimiento’ dado por supuesto. El mundo, la sociedad, la vida y la identidad personal son cada vez más problematizados.

Pueden ser objetos de múltiples interpretaciones y cada interpretación define sus propias perspectivas de acción posible. Ninguna interpretación, ninguna gama de posibles acciones puede ya ser aceptada como única, verdadera e incuestionablemente adecuada." Esto es lo que sucede precisamente en muchas relaciones interculturales en las que no se puede dar por supuesto que se comparten las mismas visiones de la realidad. Es lógico que esta circunstancia nos angustie. Todo cambio profundo perturba nuestras tranquilas seguridades y nos obliga a repensarnos, pero éste es el futuro.

El destino del ser humano es participar en los procesos sociales que se van produciendo y de los que él forma parte. Es cierto que la complejidad de las relaciones interculturales nos desorienta e incluso nos atemoriza, pero por muy difícil que sea la comunicación intercultural (Rodrigo 1999), en la actualidad, es inevitable. Por ello debemos estudiar y reflexionar sobre esta complejidad.

Esto nos debe llevar a una posición crítica de apertura y de cuestionamiento. Es posible que estemos en una situación de crisis, pero quizás se trata de una crisis de crecimiento hacia la humanización.

Bibliografía

BAYARDO, Rubens y LACARRIEU, Mónica (Comp.) (1999) La dinámica global/local. Cultura y comunicación: nuevos desafíos. Buenos Aires: Ciccus/ La Crujía.
BERGER, Peter L. y LUCKMANN, Thomas. (1997) Modernidad, pluralismo y crisis de sentido. La orientación del hombre moderno. Barcelona: Paidós.
CASTELLS, Manuel (1998) La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol.2 El poder de la identidad. Madrid: Alianza.
FREID SCHNITMAN, Dora (1994) "Introducción: ciencia, cultura y subjetividad", en D. Freid Schnitman (ed.) Nuevos Paradigmas, Cultura y Subjetividad, Buenos Aires: Paidós, pp. 15-34.
GARCÍA CANCLINI, Néstor (1999): La globalización imaginada. Buenos Aires, Paidós.
GRUZINSKI, Serge (2001) El pensamiento mestizo. Barcelona: Paidós
MAALOUF, Amin (1999) Identidades asesinas. Madrid: Alianza.
MARTINIELLO, Marco (1998): Salir de los guetos culturales. Barcelona, Ediciones Bellaterra.
MORIN, Edgar (1994a) "Cultura y Conocimiento", en P. Watzlawick y P. Krieg (comps) El ojo del observador. Contribuciones al constructivismo. Barcelona:
Gedisa, pp.73-81.
MORIN, Edgar (1994b) "Epistemología de la complejidad", en D. Freid Schitman (ed.) Nuevos Paradigmas, Cultura y Subjetividad, Buenos Aires: Paidós, pp. 421-442.
MORIN, Edgard (1997) Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa.
RODRIGO ALSINA, Miquel (1999) La comunicación intercultural. Barcelona: Anthropos.
SARTORI, Giovanni (2001) La sociedad multiétnica. Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros. Madrid: Taurus.

E-mail: Miquel.Rodrigo@uab.es

 

 


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