Dialectología
y urbanismo**
Por: María Luisa Rodríguez
de Montes*
PREÁMBULO
Partiendo del conocimiento
actual de las dos principales isoglosas del español que marcan la diferencia
en Colombia entre el Superdialecto de Tierras Bajas y el Superdialecto de Tierras
Altas, se analiza un hecho urbanístico que curiosamente muestra, un área
similar en cuanto a su distribución geográfica.
Aunque en Hispanoamérica
las fundaciones urbanas siguieron la trama ortogonal implantada por Fray Nicolás
de Ovando al fundar Santo Domingo en 1496, y luego ordenada por la Corona Española
desde los Reyes Católicos, la posición de la iglesia principal en
las ciudades o poblaciones de cierta antigüedad presenta ciertas diferencias
con respecto a la plaza mayor o parque principal. Curiosamente, donde se atestiguó
el Superdialecto de Tierras Bajas, la iglesia principal ocupa regularmente un
solar de "isla entera", teniendo al frente el parque o plaza mayor. Este modelo
urbanístico tendría al parecer más antigüedad, correspondiendo
con la mayor antigüedad de las primeras normas andaluzadas que se alegan
para el español de América. En consecuencia, el Superdialecto de
Tierras Altas es posterior, al igual que el trazado urbanístico con parque
o plaza al frente, donde la iglesia ocupa uno de los costados de la plaza.
Partición dialectal
del español de Colombia
Para la realización
del Atlas lingüístico-etnográfico de Colombia, se investigaron
en el país docientas sesenta y dos localidades con un cuestionario de mil
quinientas preguntas. La obra trata exclusivamente el uso del español en
las regiones donde esta lengua ha sido lengua materna desde hace ya varios cientos
de años y donde por esta causa su estudio se presta para una válida
y segura clasificación dialectal. La obra no registra información
de la región amazónica, salvo Leticia, ni tampoco del sector más
oriental de la llanura orinoquense, debido que allí las lenguas maternas
han sido las lenguas aborígenes, siendo el español la lengua de
la administración, de los colonos y de las autoridades, pero segunda lengua
para los indígenas; esta es la causa de que los mapas de esta obra y sobre
esta obra, muestren un vacío muy amplio en la región más
oriental del país.
Bajo las circunstancias
anteriores, la clasificación dialectal del español de Colombia fue
investigada y ha sido establecida por José Joaquín Montes Giraldo
en su artículo "El español de Colombia, propuesta de clasificación
dialectal", esta
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Mapa 01
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propuesta está basada
en la observación de la regionalización de fenómenos léxicos,
fonéticos y morfológicos hallados durante la investigación
que dio como resultado el Atlas. El artículo mencionado está
ilustrado con treinta y seis mapas donde se cartografían fenómenos
lingüísticos cuyas isoglosas permiten establecer los límites
dialectales. El mapa treinta y seis muestra la delimitación de las superzonas,
zonas y subzonas en que está dividido el español colombiano (véase
mapa 1) y el mapa número quince muestra las dos principales superzonas
dialectales en Colombia: la superzona costeña y la superzona interiorana
o andina (véase mapa 2), superzonas que por sus características
fonéticas y algunos rasgos gramaticales, reflejan en nuestro país
la bipartición panhispánica con los dos superdialectos reconocidos
para el español
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Mapa 02
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general, los cuales con
representación en ambos lados del Atlántico, han sido llamados por
distintos autores:
A. Español andaluz,
marinero, atlántico, de tierras bajas o meridional y
B. Español castellano,
peninsular, de tierras altas o administrativo y cortesano.
Los fenómenos lingüísticos
en que Montes basó la partición dialectal del español en
Colombia son las diferencias que presentan estas dos superzonas en el nivel fonético:
realización de -s implosiva; neutralización y pérdida
de los fonemas r/l posvocálicos; articulación del fonema
-ch-; articulación de -n final y otros fenómenos como
estado de conservación de muchas antiguas haches y pronunciación
con hiato o diptongo de algunos grupos vocálicos. En el nivel gramatical
se apoyó en el uso de tuteo/voseo; pluralización del verbo impersonal
hacer; género de algunas palabras y algunas formas arcaizantes que
son bastante limitadas tanto geográfica como socialmente y finalmente en
el nivel léxico donde la diferenciación de las superzonas aporta
un copioso volumen de casos entre los superdialectos de tierras bajas y tierras
altas.
Como se puede ver en el
mencionado mapa núm. 36, el superdialecto de tierras bajas engloba los
departamentos de Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Códoba,
Sucre, Cesar, Norte de Antioquia y de Santander del Norte y el |litoral de la
costa del Pacífico; en los Llanos Orientales se muestra una zona de costeñismo
parcial. Por su parte, el superdialecto de tierras altas comprende los departamentos
situados sobre las cordilleras occidental, central y oriental y el occidente de
los Llanos Orientales.
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Mapa 03
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Posterior a la aparición
de los seis tomos del Atlas, examiné solamente los fenómenos que
presentan regionalización en los temas de fonética, léxico
y gramática que aparecen en los 1.500 mapas de la obra, lo que me condujo
a la elaboración de 500 mapas que muestran isoglosas regionales. Con base
en lo anterior y para ilustrar los límites entre los principales dialectos
de Colombia elaboré el mapa Núm. 1 presentado en el artículo
"Situación idiomática de Colombia", el cual muestra puntualmente,
los Superdialectos de Tierras Bajas y Tierras Altas (véase mapa 3).
Teniendo establecida claramente
la cartografía de estas dos principales zonas del español colombiano,
quiero hacer referencia a un rasgo urbanístico presente en las poblaciones
de nuestro país donde se hicieron investigaciones para el alec.
Una característica
urbanística presente en Colombia
Durante los años
1960-1962 y más tarde entre 1971 y 1978, bajo la dirección del Dr.
Luis Flórez, participé en 75 encuestas realizadas por el equipo
del Departamento de Dialectología del Instituto Caro y Cuervo, destinadas
a elaborar el Atlas Lingüístico-Etnográrfico de Colombia
-alec-, publicado entre 1981 y 1983. Durante dichas encuestas tuve el privilegio
de recorrer muchos departamentos de Colombia y trabajar en poblaciones y ciudades
del Amazonas, Antioquia, Bolívar, Boyacá, Casanare, Cesar, Cundinamarca,
Guajira, Magdalena y Tolima.
Durante estos viaje de investigación
(y otros viajes personales) he observado un rasgo urbanístico bastante
general que diferencia entre sí las plazas principales de las zonas andinas
y costeñas, rasgo que quedó accidentalmente registrado en las fotografías
que se tomaban durante las encuestas en cada uno de los lugares visitados y que
ahora reposan en el el Archivo del Departamento de Dialectología del Instituto
Caro y Cuervo. Digo que accidentalmente quedó registrado, porque aunque
el cuestionario para el Atlas, no incluía la observación, ni el
registro de ningún rasgo urbanístico en las poblaciones visitadas,
la plaza principal de nuestras ciudades y poblaciones, por sus dimensiones, belleza
e importancia es algo tan destacado en el diseño urbanístico, que
rara vez se pasa por alto. Apoyándome entonces en este conocimiento personal
y más tarde inspeccionando las fotografías del archivo del Departamento
de Dialectología, como redactora del tomo III del mencionado Atlas, elaboré
el mapa número 120 de la lámina 128, titulado: "Ubicación
de la iglesia principal de la localidad", mapa que quedó ilustrado con
ocho fotografías que aparecen en la lámina 129 del mismo tomo (véase
mapa 4)
Como es notorio, en nuestras
poblaciones pequeñas, la plaza o parque central ocupa el sitio céntrico,
constituyéndose en algo así como el corazón de todas las
actividades urbanas al establecerse en su contono las sedes de administración
religiosa, civil, militar, etc. Por su parte, las ciudades por grandes que sean
actualmente, guardan en su plaza mayor, los mismos rasgos urbanísticos
que las definieron en un comienzo.
Con base en los datos existentes
sobre la plaza principal y su iglesia, en la zona andina, el templo principal
sobresale en uno de los costados de la plaza mayor, en muchos sitios actualmente
convertida en parque central, encontrándose regularmente a su lado la casa
cural y algunas otras contrucciones de particulares. El templo en estas regiones
forma parte integral de una de las manzanas que rodean la plaza principal, abriéndose
hacia la plaza sus puertas principales (véanse ilustraciones de las plazas
andinas).
De otra parte, en muchas
poblaciones costeñas (exceptuando puertos de mar o de río que son
un caso no contemplado aquí), el templo principal, como se puede ver en
algunas fotografías, está aislado de las viviendas de la población,
teniendo al frente y a los lados espacios libres, arborizados o no, que pueden
convertirse en parque sobre todo al frente que es donde regularmente se encuentra
la plaza mayor o parque.
Estos rasgos conservados
en la trama urbanística de muchas poblaciones y ciudades de las dos regiones,
permanecen inconscientemente como patrimonio regional, pero deberían elevarse
oficialmente a patrimonio urbanístico de Colombia por el carácter
histórico que revisten.0
Parangón entre
la regionalización de las dos superzonas dialectales y el rasgo urbanístico
citado
Si se comparan o se sobreponen
mapas de Colombia que tratan al parecer dos asuntos tan completamente diferentes
como son un mapa lingüístico de las superzonas dialectales de tierras
bajas y tierras altas y un mapa urbanístico de delimitación de zonas
donde aparece la posición de la plaza y la iglesia principal en las zonas
andina y costeña, se aprecia una coincidencia muy particular que no debe
ser obra del azar y a lo que hay que buscarle alguna explicación.
Algunos datos de la
historia
4.1. Primeros colonizadores
y pobladores españoles
La conocida investigación
realizada por erudito investigador Peter Boyd-Bowman sobre la procedencia de los
pobladores de América entre 1493 y 1519, muestra hechos incontrovertibles
que anulan cualquier duda sobre el origen de la población que llegó
a América en la primera época del descubrimiento, el autor asienta
que "... en la época primitiva o antillana el grupo más numeroso,
en cada año, y en todas las expediciones, fueron con mucho los andaluces,
de los cuales más del 78% procedían de las dos provincias de Sevilla
(1.259 - 58%) y Huelva (439 - 20%)!"
Sobre el habla de esta mayoría
de andaluces para dicha época, el mismo autor señala que "... en
cuanto a la colonización del Nuevo Mundo, fue el lenguaje de Sevilla, no
el de Toledo o de Madrid, el que estableció las primeras normas"
Siendo las islas y las costas
de América las primeras tierras conquistadas y colonizadas, no es raro
que en nuestras costas colombianas predominen actualmente los rasgos andaluzados
que son los que definen al superdialecto de tierras bajas. El interior del país
conquistado y colonizado luego, presenta otras características lingúísticas
al haberse asentado en estos territorios las autoridades civiles provenientes,
aún desde tempranas épocas, de Castilla la Vieja, Extremadura y
León quienes imponían con su prestigio las normas idiomáticas.
4.2. Disposiciones reales
para la fundación de ciudades
A raíz del descubrimiento
de América, la Corona Española se vio prácticamente desbordada
por la necesidad de comenzar a legislar sobre infinidad de nuevos temas. Desde
muy temprano, el tema del poblamiento de América dio lugar a recomendaciones,
instrucciones, ordenanzas, provisiones y leyes que trataban de organizar y prever
este complejo problema, el cual en 1524 pasó al Consejo Supremo y Real
de las Indias quien desde esa fecha quedó encargado de regular todos los
asuntos indianos. De otra parte, los siete siglos de la Guerra de Reconquista
contra los árabes debieron servir de larga experiencia en el momento de
comenzar a legislar sobre cómo fundar ciudades y poblaciones a este lado
del Atlántico.
4.2.1. Trama reticulada
de las poblaciones hispanoamericanas
Según ha sido estudiado
por muchos investigadores e historiadores, el diseño urbanístico
de las ciudades y poblaciones de Hispanoamérica, consiste en una trama
reticulada, cuyo origen ha sido muy debatido, diseño al parecer implantado
por Fray Nicolás de Ovando fundador de Santo Domingo, primera ciudad española
en América. La fundación de esta ciudad en 1496 (para otros 1498),
se anticipó al deseo manifestado por Fernando el Católico quien
en 1503 envió las primeras indicaciones sobre poblamiento de la isla al
Comendador Mayor de Alcántara, Fray Nicolás de Ovando, Gobernador
de La Española, decía el Rey:
"En la Isla Hispaniola son
necesarias de hacer algunas poblaciones y de acá no se puede dar en ello
cierta forma, vereis los lugares e sitios de la dicha isla y conforme a la calidad
de la tierra, y sitios, y gente, allende los pueblos que ahora hay, hareis hacer
las poblaciones y del número que vos pareciere, y en los sitios y lugares
que bien visto vos fueren"
Con la completa libertad
que le otorgaron (-a posteriori-) las vagas indicaciones del Rey, Fray
Nicolás de Ovando apoyado en sus conocimientos históricos y seguramente
en sus vivencias personales en Europa fundó la ciudad de Santo Domingo,
única puerta de entrada de Europa hacia América en aquella época
inicial de la Conquista. Sobre esta ciudad Gonzalo Fernández de Oviedo
y Valdés(1515), Alesandro Geraldini (1522), Juan de Castellanos (hacia
1541) y José A. de Castro y Palomino (1783), entre otros, hacen comentarios
elogiosos a sus calles rectas trazadas a cordel y regla y a su ordenada disposición
en manzanas, adelantándose en esto a las Ordenanzas de 1573. Juan de Castellanos
describe así la ciudad:
Destos regalos pues están gozando
Los desta isla ya bien proveida,
con el justo gobierno del Ovando,
Medido por justísima medida;
Y la ciudad entonces era cuando
Se vido mucho mas engrandecida;
Está su poblazón tan compasada,
Que ninguna sé yo mejor trazada.
Pues por aquel lugar do la veis
puesta,
Que desde el rio hace las subidas,
Es una llana mesa bien compuesta
Con maravillosísimas
salidas:
En todas proporciones bien digesta,
Amplias calles, graciosas, bien
medidas:
Es finalmente toda su postura
Un peso y un nivel sin torcedura
Ninguna cosa, por menor que sea,
Hay en cualquiera parte de la via,
Que desde un cabo a otro no se vea,
según la rectitud con que se
guía:
De norte a sur Ozama la rodea,
Combátela la mar al mediodía,
Con un roquedo tal y tan seguro,
que no puede formarse mejor muro.
El ordenamiento que se había
de tener en las Indias en las poblaciones que se fundaran está registrado
en el Cedulario Indiano, numeral 111 y siguientes de las Ordenanzas de
descubrimiento, nueva población y pacificación de las Indias dadas
por Felipe II el 13 de julio de 1573, en ellas se ordena que:
"Se haga la planta del lugar
repartiendola por sus plaças calles y solares a cordel y regla, començando
desde la plaça mayor, y desde allí sacando las calles a las puertas
y caminos principales... La plaça mayor de donde se ha de començar
la poblacion, Siendo en costa de mar deue hazer al desembarcadero del puerto,
y siendo en lugar mediterraneo, en medio de la poblacion, la plaça sea
en quadro prolongada que por lo menos tenga de largo vna vez y media de su ancho,
porque este tamaño es el mejor para las fiestas de a cauallo, y qualesquier
otras que se ayan de hazer...De la plaça salgan quatro calles principales,
vna por medio de cada costado de la plaça, y dos calles por cada esquina
de la plaça...Toda la plaça a la redonda y las quatro calles principales
que dellas salen tengan portales, porque son de mucha comodidad para los tratantes
que aquí suelen concurrir..."
Aunque muchas de las disposiciones
contenidas allí no se tuvieron en cuenta debido a que en 1573 ya habían
sido fundadas muchas ciudades y poblaciones en los territorios conquistados por
España, de todas maneras sí es notable el deseo de fundar las poblaciones
ordenándolas desde un principio a regla y cordel, como fue lo general y
como todavía se puede apreciar en cualquiera de nuestras ciudades y poblaciones
de origen colonial.
4.2.2. Solares de isla
entera para la iglesia
En 1513 Fernando el Católico
expidió Instrucciones a Pedrarias Dávila al enviarlo en calidad
de Gobernador a la Ciudad de Santa María la Antigua del Darién fundada
en 1510 por Vasco Núñez de Balboa sobre el ríoTanela en el
golfo de Urabá. La expedición de Pedrarias financiada oficialmente
llegó a su destino con mil quinientos hombres en veintidos navíos
en el año de 1514. "Allí se construyó la primera catedral
de América a la que vino el primer obispo del hemisferio. Se hicieron la
primera casa de gobierno, el primer hospital, el primer lazareto, el primer circo
de toros y se realizaron las primeras elecciones libres". Dice Martínez
que "Pedrarias en diversas cartas escritas en 1515 da informaciones al rey de
que «a la iglesia mayor (o catedral) se le dieron cuatro solares, donde se hiciere
en medio de la ciudad».
El hecho de darle cuatro
solares en medio de la ciudad nos da una idea de la importancia que se le concedía
al templo y no era para menos, ya que dentro del tema de la fundación de
poblaciones y ciudades, la muy católica Corona Española, daba especial
relieve a la edificación de los templos . Martínez cree que para
desempeñar la misión que se confiaba a Pedrarias de fundar la primera
ciudad en tierra firme, o sea en el continente propiamente dicho, se redactaron
normas muy explícitas, de tal manera que "...del Antiguo Testamento y de
los textos de Vitrubio tomaron los legistas los preceptos primordiales...". De
Marcus Vitruvius Pollio, arquitecto romano del siglo I antes de Cristo quien compuso
el tratado De Architectura, se fija la magnitud de las plazas públicas
y del Profeta Ezequiel 45,1-2, se toma la idea de separar como primicia para el
Señor una parte de la tierra en el momento de comenzar su distribución.
En cuanto a los solares
de isla entera para la iglesia, aparecen mencionados en las citadas Ordenanzas
de 1573 cuyo numeral 119 dice expresamente:
"Para el templo de la yglesia
maior parroquia o manasterio se señalen solares los primeros despues de
las plaças y calles y sean en ysla entera de manera que ningún otro
edificio se les arrime sino el perteneçiente a su comodidad y ornato"
Tenemos pues que en el numeral
119 de las Ordenanzas, a la iglesia se le asigna solar de isla entera y en el
126 señala el lugar de la iglesia dentro de la plaza:
"En la plaça no se
den solares para particulares dense para fabrica de la yglesia y casas reales
y propios de la çiudad y edifiquense tiendas y cassas para tratantes y
sea lo primero que se edifique para lo qual contribuyan todos los pobladores y
se imponga algún moderado derecho sobre las mercaderías para que
se edifiquen"
De acuerdo con estas dos
Ordenanzas, la iglesia debe situarse en la plaza y debe tener solar de isla entera,
y este es el caso de muchas plazas mayores e iglesias principales en las poblaciones
costeñas, donde según las investigaciones dialectales de Montes
se detecta el superdialecto de tierras bajas.
4.2.3. La iglesia en
el marco de la plaza
Por su parte, las plazas
e iglesias de la zona andina, tratadas igualmente dentro del sistema reticular,
aunque obedecen a la Ordenanza 126 de construír a las iglesias dentro de
la plaza, no se les asignó solar de isla, sino que se construyeron en alguno
de sus costados, como lo podemos constatar en las poblaciones andinas donde está
registrado el superdialecto de tierras altas.
Hispanoamérica,
sus plazas mayores e iglesias principales
Como es de suponer las recomendaciones,
ordenanzas y leyes de la Corona Española regían en todos sus territorios,
por ello cualquier viajero puede constatar los mismos hechos urbanísticos
en otro países hispanoamericanos (véanse fotografías anexas).
Naturalmente haría falta constatar si los hechos lingüísticos
válidos para Colombia acompañan a los hechos urbanísticos
aquí descritos.
CONCLUSIONES
1. Malla reticular
El sistema reticular de
poblamiento español en América es una realidad reconocida por todos
los estudiosos y está atestiguado desde 1496 fecha de la fundación
de la ciudad de Santo Domingo por Fray Nicolás de Ovando. Sin entrar a
observar si las plazas obedecen tamaños o normas para que sean rectangulares
o cuadradas, ni mirando la existencia o ausencia de portales, etc. como lo mandaban
algunas Ordenanzas, el sistema inicial de malla reticular es general y está
presente en nuestras poblaciones colombianas, al menos en las de origen colonial.
2. Antigüedad
Si las iglesias con solares
de "isla entera" situadas en en el centro de una población ortogonal están
atestiguadas en Colombia desde 1510 a raíz de la fundación de Santa
María la Antigua del Darién, diseño que caracteriza algunas
poblaciones de la costa Caribe, las poblaciones que tienen iglesias construídas
en el marco de la plaza mayor tienen una menor antigüedad en su diseño
urbanístico.
3. Plazas mayores y superdialectos
Si por el momento hacemos
caso omiso de las plazas mayores de puertos de río o de mar en poblaciones
de origen colonial, las plazas mayores de Colombia se acogen en general a dos
modelos:
3.1. Plaza mayor con iglesia
en solar de "isla entera", propio de la zona donde domina el superdialecto de
tierras bajas
3.2. Plaza mayor con iglesia
en el marco de la plaza, propio de la zona andina, donde domina el superdialecto
de tierras altas.
4. Urbanismo y dialectología
Si atendemos lo anterior,
urbanísticamente las plazas mayores con iglesias de solares de "isla entera"
situadas en el centro de las poblaciones costeñas tienen un carácter
más antiguo que las de la zona andina, coincidiendo en esto con el carácter
más antiguo del habla andaluzada que los primeros pobladores provenientes
de Sevilla y Huelva imprimieron en las normas de habla de nuestas regiones costeñas,
hecho comprobado por Peter Boyd-Bowman como se vio atrás.
Por consiguiente, las plazas
mayores con las iglesias situadas en alguno de sus costados, propias de la zona
andina de Colombia, tienen un carácter posterior, reflejando también
en ello el carácter posterior de las prestigiosas normas idiomáticas
traídas por las autoridades españolas provenientes en su mayoría
de Castilla la Vieja como lo señala Peter Boyd-Bowman.
SUGERENCIAS
1. Investigar la posición
de la iglesia en las ciudades y poblaciones coloniales de Colombia con respecto
a la salida del sol hecho que parece tener hondas raíces históricas.
2. En vista de lo anterior
y dada la importancia histórica de nuestras plazas mayores y la posición
de los templos principales con respecto a las plazas, se sugiere declararlas "Patrimonio
Urbanístico" exigiendo para ellas conservación y respeto a su diseño
primigenio.
E-mail: mlrdemon@andinet.com
** Esta ponencia fue presentada
en Popayán durante el XXI Congreso Nacional de Lingüística,
Literatura y Semiótica realizado por la Universidad del Cauca - Colombia.
* Investigadora del instituto Caro y Cuervo - Premio Fray Bartolomé de
las Casas - 2002
- Atlas lingüístico-etnográfico de Colombia
-ALEC-, 6 tomos, Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1981-1983.
- Thesaurus, Boletín del Instituto Caro y Cuervo, XXXVII,
Bogotá, 1982, págs. 22-92.
- "Situación idiomática de Colombia",
en Interacción, núm. 18, Cedal, Santafé de Bogotá,
junio de 1999, págs. 1-11
- Boyd-Bowman, Peter, Índice geobiográfico de
cuarenta mil pobladores españoles de América en el siglo XVI, tomo
I, 1493-1519,
- Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1964, pág. XI.
Ibid, pág. XXIV.
- Martínez, Carlos, Apuntes sobre el urbanismo en el Nuevo
Reino de Granada, ediciones del Banco de la República [s.l.] [s.f.] pág.
46
- Fernández de Oviedo y Valdés, Gonzalo, Historia
general y natural de las Indias, tomo I, Editorial Guaranía, Asunción
del paraguay, pág. 163: "E á la parte del poniente é
del norte está la tierra, donde se extiende mas la poblaçión
de hermosas calles é muy bien ordenadas é anchas..."
- Rodríguez Demorizi, Emilio, El pleito Ovando-Tapia,
comienzos de la vida urbana en América, Fundación Rodríguez
Demorizi, Editora del Caribe, C. por A. Santo Domingo, R.D. ,1978, pág.
74: "... calles largas y rectas de manera que ni las de Florencia en algún
modo pueden compararse a ellas..."
- Castellanos, Juan de, Elegías de varones ilustres de
Indias, primera parte, tomo I, Biblioteca de la Presidenccia de Dolombia, Bogotá,
editorial ABC, 1955, pág. 206.
- en Rodríguez Demorizi, Emilio, Relaciones históricas
de Santo Domingo, vol. III, Archivo General de la Nación, vol. XIII, editora
Montalvo, Ciudad Trujillo, R.D., 1957, pág. 337: "...tiene ocho calles
tiradas a cordón, que corren paralelas del Este al Oeste, y otras diez
que las cruzan de Norte a Sur..."
- Encinas de, Diego (recopilador), Cedulario indiano, reproducción
facímil de la edición única de 1596, con estudio e índices
de Alfonso García Gallo, libro cuarto, Madrid, Ediciones Cultura Hispánica,
1946, pág. 232.
- en Morales Padrón, Francisco, Teoría y leyes
de la Conquista, ediciones Cultura Hispánica del Centro Iberoamericano
de
- Cooperación, Madrid, 1979, pág. 89 y ss.
- En Muñoz Delgado, Juan Jacobo, "El primer hospital
de América en Santa María la Antigua del Darién", en
El primer hospital de América y otros relatos médicos, Santafé
de Bogotá, 1995, pág. 22.
Martínez, Carlos, op. cit. pág. 21.
- Martínez, Carlos, op. cit., pág. 46.
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