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INTERACCIÓN No. 29

Publicación trimestral del Centro
de Comunicación Educativa
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Resolución Mingobierno No. 1584

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indicando la fuente, o sea, el
nombre de la publicación de donde es tomado y el autor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotografías Anexas

 

 

Iglesia de Cereté
(Colombia)

 

 

 

 

Iglesia de Turbaco
(Colombia)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Tucumán (Argentina)
Ciudad fundada en 1565

 

 

 

 

 

 

 

 


Chihuahua (México)
Catedral del sigloXVIII

 


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Revista INTERACCION No. 29

ECONOMÍA Y CONVIVENCIA SOCIAL

::: INTERVISIONES :::

Dialectología y urbanismo**

Por: María Luisa Rodríguez de Montes*

 

PREÁMBULO

Partiendo del conocimiento actual de las dos principales isoglosas del español que marcan la diferencia en Colombia entre el Superdialecto de Tierras Bajas y el Superdialecto de Tierras Altas, se analiza un hecho urbanístico que curiosamente muestra, un área similar en cuanto a su distribución geográfica.

Aunque en Hispanoamérica las fundaciones urbanas siguieron la trama ortogonal implantada por Fray Nicolás de Ovando al fundar Santo Domingo en 1496, y luego ordenada por la Corona Española desde los Reyes Católicos, la posición de la iglesia principal en las ciudades o poblaciones de cierta antigüedad presenta ciertas diferencias con respecto a la plaza mayor o parque principal. Curiosamente, donde se atestiguó el Superdialecto de Tierras Bajas, la iglesia principal ocupa regularmente un solar de "isla entera", teniendo al frente el parque o plaza mayor. Este modelo urbanístico tendría al parecer más antigüedad, correspondiendo con la mayor antigüedad de las primeras normas andaluzadas que se alegan para el español de América. En consecuencia, el Superdialecto de Tierras Altas es posterior, al igual que el trazado urbanístico con parque o plaza al frente, donde la iglesia ocupa uno de los costados de la plaza.

Partición dialectal del español de Colombia

Para la realización del Atlas lingüístico-etnográfico de Colombia, se investigaron en el país docientas sesenta y dos localidades con un cuestionario de mil quinientas preguntas. La obra trata exclusivamente el uso del español en las regiones donde esta lengua ha sido lengua materna desde hace ya varios cientos de años y donde por esta causa su estudio se presta para una válida y segura clasificación dialectal. La obra no registra información de la región amazónica, salvo Leticia, ni tampoco del sector más oriental de la llanura orinoquense, debido que allí las lenguas maternas han sido las lenguas aborígenes, siendo el español la lengua de la administración, de los colonos y de las autoridades, pero segunda lengua para los indígenas; esta es la causa de que los mapas de esta obra y sobre esta obra, muestren un vacío muy amplio en la región más oriental del país.

Bajo las circunstancias anteriores, la clasificación dialectal del español de Colombia fue investigada y ha sido establecida por José Joaquín Montes Giraldo en su artículo "El español de Colombia, propuesta de clasificación dialectal", esta

Mapa 01

propuesta está basada en la observación de la regionalización de fenómenos léxicos, fonéticos y morfológicos hallados durante la investigación que dio como resultado el Atlas. El artículo mencionado está ilustrado con treinta y seis mapas donde se cartografían fenómenos lingüísticos cuyas isoglosas permiten establecer los límites dialectales. El mapa treinta y seis muestra la delimitación de las superzonas, zonas y subzonas en que está dividido el español colombiano (véase mapa 1) y el mapa número quince muestra las dos principales superzonas dialectales en Colombia: la superzona costeña y la superzona interiorana o andina (véase mapa 2), superzonas que por sus características fonéticas y algunos rasgos gramaticales, reflejan en nuestro país la bipartición panhispánica con los dos superdialectos reconocidos para el español

Mapa 02

general, los cuales con representación en ambos lados del Atlántico, han sido llamados por distintos autores:

A. Español andaluz, marinero, atlántico, de tierras bajas o meridional y

B. Español castellano, peninsular, de tierras altas o administrativo y cortesano.

Los fenómenos lingüísticos en que Montes basó la partición dialectal del español en Colombia son las diferencias que presentan estas dos superzonas en el nivel fonético: realización de -s implosiva; neutralización y pérdida de los fonemas r/l posvocálicos; articulación del fonema -ch-; articulación de -n final y otros fenómenos como estado de conservación de muchas antiguas haches y pronunciación con hiato o diptongo de algunos grupos vocálicos. En el nivel gramatical se apoyó en el uso de tuteo/voseo; pluralización del verbo impersonal hacer; género de algunas palabras y algunas formas arcaizantes que son bastante limitadas tanto geográfica como socialmente y finalmente en el nivel léxico donde la diferenciación de las superzonas aporta un copioso volumen de casos entre los superdialectos de tierras bajas y tierras altas.

Como se puede ver en el mencionado mapa núm. 36, el superdialecto de tierras bajas engloba los departamentos de Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Códoba, Sucre, Cesar, Norte de Antioquia y de Santander del Norte y el |litoral de la costa del Pacífico; en los Llanos Orientales se muestra una zona de costeñismo parcial. Por su parte, el superdialecto de tierras altas comprende los departamentos situados sobre las cordilleras occidental, central y oriental y el occidente de los Llanos Orientales.

Mapa 03

Posterior a la aparición de los seis tomos del Atlas, examiné solamente los fenómenos que presentan regionalización en los temas de fonética, léxico y gramática que aparecen en los 1.500 mapas de la obra, lo que me condujo a la elaboración de 500 mapas que muestran isoglosas regionales. Con base en lo anterior y para ilustrar los límites entre los principales dialectos de Colombia elaboré el mapa Núm. 1 presentado en el artículo "Situación idiomática de Colombia", el cual muestra puntualmente, los Superdialectos de Tierras Bajas y Tierras Altas (véase mapa 3).

Teniendo establecida claramente la cartografía de estas dos principales zonas del español colombiano, quiero hacer referencia a un rasgo urbanístico presente en las poblaciones de nuestro país donde se hicieron investigaciones para el alec.

Una característica urbanística presente en Colombia

Durante los años 1960-1962 y más tarde entre 1971 y 1978, bajo la dirección del Dr. Luis Flórez, participé en 75 encuestas realizadas por el equipo del Departamento de Dialectología del Instituto Caro y Cuervo, destinadas a elaborar el Atlas Lingüístico-Etnográrfico de Colombia -alec-, publicado entre 1981 y 1983. Durante dichas encuestas tuve el privilegio de recorrer muchos departamentos de Colombia y trabajar en poblaciones y ciudades del Amazonas, Antioquia, Bolívar, Boyacá, Casanare, Cesar, Cundinamarca, Guajira, Magdalena y Tolima.

Durante estos viaje de investigación (y otros viajes personales) he observado un rasgo urbanístico bastante general que diferencia entre sí las plazas principales de las zonas andinas y costeñas, rasgo que quedó accidentalmente registrado en las fotografías que se tomaban durante las encuestas en cada uno de los lugares visitados y que ahora reposan en el el Archivo del Departamento de Dialectología del Instituto Caro y Cuervo. Digo que accidentalmente quedó registrado, porque aunque el cuestionario para el Atlas, no incluía la observación, ni el registro de ningún rasgo urbanístico en las poblaciones visitadas, la plaza principal de nuestras ciudades y poblaciones, por sus dimensiones, belleza e importancia es algo tan destacado en el diseño urbanístico, que rara vez se pasa por alto. Apoyándome entonces en este conocimiento personal y más tarde inspeccionando las fotografías del archivo del Departamento de Dialectología, como redactora del tomo III del mencionado Atlas, elaboré el mapa número 120 de la lámina 128, titulado: "Ubicación de la iglesia principal de la localidad", mapa que quedó ilustrado con ocho fotografías que aparecen en la lámina 129 del mismo tomo (véase mapa 4)

Como es notorio, en nuestras poblaciones pequeñas, la plaza o parque central ocupa el sitio céntrico, constituyéndose en algo así como el corazón de todas las actividades urbanas al establecerse en su contono las sedes de administración religiosa, civil, militar, etc. Por su parte, las ciudades por grandes que sean actualmente, guardan en su plaza mayor, los mismos rasgos urbanísticos que las definieron en un comienzo.

Con base en los datos existentes sobre la plaza principal y su iglesia, en la zona andina, el templo principal sobresale en uno de los costados de la plaza mayor, en muchos sitios actualmente convertida en parque central, encontrándose regularmente a su lado la casa cural y algunas otras contrucciones de particulares. El templo en estas regiones forma parte integral de una de las manzanas que rodean la plaza principal, abriéndose hacia la plaza sus puertas principales (véanse ilustraciones de las plazas andinas).

De otra parte, en muchas poblaciones costeñas (exceptuando puertos de mar o de río que son un caso no contemplado aquí), el templo principal, como se puede ver en algunas fotografías, está aislado de las viviendas de la población, teniendo al frente y a los lados espacios libres, arborizados o no, que pueden convertirse en parque sobre todo al frente que es donde regularmente se encuentra la plaza mayor o parque.

Estos rasgos conservados en la trama urbanística de muchas poblaciones y ciudades de las dos regiones, permanecen inconscientemente como patrimonio regional, pero deberían elevarse oficialmente a patrimonio urbanístico de Colombia por el carácter histórico que revisten.0

Parangón entre la regionalización de las dos superzonas dialectales y el rasgo urbanístico citado

Si se comparan o se sobreponen mapas de Colombia que tratan al parecer dos asuntos tan completamente diferentes como son un mapa lingüístico de las superzonas dialectales de tierras bajas y tierras altas y un mapa urbanístico de delimitación de zonas donde aparece la posición de la plaza y la iglesia principal en las zonas andina y costeña, se aprecia una coincidencia muy particular que no debe ser obra del azar y a lo que hay que buscarle alguna explicación.

Algunos datos de la historia

4.1. Primeros colonizadores y pobladores españoles

La conocida investigación realizada por erudito investigador Peter Boyd-Bowman sobre la procedencia de los pobladores de América entre 1493 y 1519, muestra hechos incontrovertibles que anulan cualquier duda sobre el origen de la población que llegó a América en la primera época del descubrimiento, el autor asienta que "... en la época primitiva o antillana el grupo más numeroso, en cada año, y en todas las expediciones, fueron con mucho los andaluces, de los cuales más del 78% procedían de las dos provincias de Sevilla (1.259 - 58%) y Huelva (439 - 20%)!"

Sobre el habla de esta mayoría de andaluces para dicha época, el mismo autor señala que "... en cuanto a la colonización del Nuevo Mundo, fue el lenguaje de Sevilla, no el de Toledo o de Madrid, el que estableció las primeras normas"

Siendo las islas y las costas de América las primeras tierras conquistadas y colonizadas, no es raro que en nuestras costas colombianas predominen actualmente los rasgos andaluzados que son los que definen al superdialecto de tierras bajas. El interior del país conquistado y colonizado luego, presenta otras características lingúísticas al haberse asentado en estos territorios las autoridades civiles provenientes, aún desde tempranas épocas, de Castilla la Vieja, Extremadura y León quienes imponían con su prestigio las normas idiomáticas.

4.2. Disposiciones reales para la fundación de ciudades

A raíz del descubrimiento de América, la Corona Española se vio prácticamente desbordada por la necesidad de comenzar a legislar sobre infinidad de nuevos temas. Desde muy temprano, el tema del poblamiento de América dio lugar a recomendaciones, instrucciones, ordenanzas, provisiones y leyes que trataban de organizar y prever este complejo problema, el cual en 1524 pasó al Consejo Supremo y Real de las Indias quien desde esa fecha quedó encargado de regular todos los asuntos indianos. De otra parte, los siete siglos de la Guerra de Reconquista contra los árabes debieron servir de larga experiencia en el momento de comenzar a legislar sobre cómo fundar ciudades y poblaciones a este lado del Atlántico.

4.2.1. Trama reticulada de las poblaciones hispanoamericanas

Según ha sido estudiado por muchos investigadores e historiadores, el diseño urbanístico de las ciudades y poblaciones de Hispanoamérica, consiste en una trama reticulada, cuyo origen ha sido muy debatido, diseño al parecer implantado por Fray Nicolás de Ovando fundador de Santo Domingo, primera ciudad española en América. La fundación de esta ciudad en 1496 (para otros 1498), se anticipó al deseo manifestado por Fernando el Católico quien en 1503 envió las primeras indicaciones sobre poblamiento de la isla al Comendador Mayor de Alcántara, Fray Nicolás de Ovando, Gobernador de La Española, decía el Rey:

"En la Isla Hispaniola son necesarias de hacer algunas poblaciones y de acá no se puede dar en ello cierta forma, vereis los lugares e sitios de la dicha isla y conforme a la calidad de la tierra, y sitios, y gente, allende los pueblos que ahora hay, hareis hacer las poblaciones y del número que vos pareciere, y en los sitios y lugares que bien visto vos fueren"

Con la completa libertad que le otorgaron (-a posteriori-) las vagas indicaciones del Rey, Fray Nicolás de Ovando apoyado en sus conocimientos históricos y seguramente en sus vivencias personales en Europa fundó la ciudad de Santo Domingo, única puerta de entrada de Europa hacia América en aquella época inicial de la Conquista. Sobre esta ciudad Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés(1515), Alesandro Geraldini (1522), Juan de Castellanos (hacia 1541) y José A. de Castro y Palomino (1783), entre otros, hacen comentarios elogiosos a sus calles rectas trazadas a cordel y regla y a su ordenada disposición en manzanas, adelantándose en esto a las Ordenanzas de 1573. Juan de Castellanos describe así la ciudad:

Destos regalos pues están gozando
Los desta isla ya bien proveida,
con el justo gobierno del Ovando,
Medido por justísima medida;
Y la ciudad entonces era cuando
Se vido mucho mas engrandecida;
Está su poblazón tan compasada,
Que ninguna sé yo mejor trazada.
Pues por aquel lugar do la veis puesta,
Que desde el rio hace las subidas,
Es una llana mesa bien compuesta
Con maravillosísimas salidas:
En todas proporciones bien digesta,
Amplias calles, graciosas, bien medidas:
Es finalmente toda su postura
Un peso y un nivel sin torcedura
Ninguna cosa, por menor que sea,
Hay en cualquiera parte de la via,
Que desde un cabo a otro no se vea,
según la rectitud con que se guía:
De norte a sur Ozama la rodea,
Combátela la mar al mediodía,
Con un roquedo tal y tan seguro,
que no puede formarse mejor muro.

El ordenamiento que se había de tener en las Indias en las poblaciones que se fundaran está registrado en el Cedulario Indiano, numeral 111 y siguientes de las Ordenanzas de descubrimiento, nueva población y pacificación de las Indias dadas por Felipe II el 13 de julio de 1573, en ellas se ordena que:

"Se haga la planta del lugar repartiendola por sus plaças calles y solares a cordel y regla, començando desde la plaça mayor, y desde allí sacando las calles a las puertas y caminos principales... La plaça mayor de donde se ha de començar la poblacion, Siendo en costa de mar deue hazer al desembarcadero del puerto, y siendo en lugar mediterraneo, en medio de la poblacion, la plaça sea en quadro prolongada que por lo menos tenga de largo vna vez y media de su ancho, porque este tamaño es el mejor para las fiestas de a cauallo, y qualesquier otras que se ayan de hazer...De la plaça salgan quatro calles principales, vna por medio de cada costado de la plaça, y dos calles por cada esquina de la plaça...Toda la plaça a la redonda y las quatro calles principales que dellas salen tengan portales, porque son de mucha comodidad para los tratantes que aquí suelen concurrir..."

Aunque muchas de las disposiciones contenidas allí no se tuvieron en cuenta debido a que en 1573 ya habían sido fundadas muchas ciudades y poblaciones en los territorios conquistados por España, de todas maneras sí es notable el deseo de fundar las poblaciones ordenándolas desde un principio a regla y cordel, como fue lo general y como todavía se puede apreciar en cualquiera de nuestras ciudades y poblaciones de origen colonial.

4.2.2. Solares de isla entera para la iglesia

En 1513 Fernando el Católico expidió Instrucciones a Pedrarias Dávila al enviarlo en calidad de Gobernador a la Ciudad de Santa María la Antigua del Darién fundada en 1510 por Vasco Núñez de Balboa sobre el ríoTanela en el golfo de Urabá. La expedición de Pedrarias financiada oficialmente llegó a su destino con mil quinientos hombres en veintidos navíos en el año de 1514. "Allí se construyó la primera catedral de América a la que vino el primer obispo del hemisferio. Se hicieron la primera casa de gobierno, el primer hospital, el primer lazareto, el primer circo de toros y se realizaron las primeras elecciones libres". Dice Martínez que "Pedrarias en diversas cartas escritas en 1515 da informaciones al rey de que «a la iglesia mayor (o catedral) se le dieron cuatro solares, donde se hiciere en medio de la ciudad».

El hecho de darle cuatro solares en medio de la ciudad nos da una idea de la importancia que se le concedía al templo y no era para menos, ya que dentro del tema de la fundación de poblaciones y ciudades, la muy católica Corona Española, daba especial relieve a la edificación de los templos . Martínez cree que para desempeñar la misión que se confiaba a Pedrarias de fundar la primera ciudad en tierra firme, o sea en el continente propiamente dicho, se redactaron normas muy explícitas, de tal manera que "...del Antiguo Testamento y de los textos de Vitrubio tomaron los legistas los preceptos primordiales...". De Marcus Vitruvius Pollio, arquitecto romano del siglo I antes de Cristo quien compuso el tratado De Architectura, se fija la magnitud de las plazas públicas y del Profeta Ezequiel 45,1-2, se toma la idea de separar como primicia para el Señor una parte de la tierra en el momento de comenzar su distribución.

En cuanto a los solares de isla entera para la iglesia, aparecen mencionados en las citadas Ordenanzas de 1573 cuyo numeral 119 dice expresamente:

"Para el templo de la yglesia maior parroquia o manasterio se señalen solares los primeros despues de las plaças y calles y sean en ysla entera de manera que ningún otro edificio se les arrime sino el perteneçiente a su comodidad y ornato"

Tenemos pues que en el numeral 119 de las Ordenanzas, a la iglesia se le asigna solar de isla entera y en el 126 señala el lugar de la iglesia dentro de la plaza:

"En la plaça no se den solares para particulares dense para fabrica de la yglesia y casas reales y propios de la çiudad y edifiquense tiendas y cassas para tratantes y sea lo primero que se edifique para lo qual contribuyan todos los pobladores y se imponga algún moderado derecho sobre las mercaderías para que se edifiquen"

De acuerdo con estas dos Ordenanzas, la iglesia debe situarse en la plaza y debe tener solar de isla entera, y este es el caso de muchas plazas mayores e iglesias principales en las poblaciones costeñas, donde según las investigaciones dialectales de Montes se detecta el superdialecto de tierras bajas.

4.2.3. La iglesia en el marco de la plaza

Por su parte, las plazas e iglesias de la zona andina, tratadas igualmente dentro del sistema reticular, aunque obedecen a la Ordenanza 126 de construír a las iglesias dentro de la plaza, no se les asignó solar de isla, sino que se construyeron en alguno de sus costados, como lo podemos constatar en las poblaciones andinas donde está registrado el superdialecto de tierras altas.

Hispanoamérica, sus plazas mayores e iglesias principales

Como es de suponer las recomendaciones, ordenanzas y leyes de la Corona Española regían en todos sus territorios, por ello cualquier viajero puede constatar los mismos hechos urbanísticos en otro países hispanoamericanos (véanse fotografías anexas). Naturalmente haría falta constatar si los hechos lingüísticos válidos para Colombia acompañan a los hechos urbanísticos aquí descritos.

CONCLUSIONES

1. Malla reticular

El sistema reticular de poblamiento español en América es una realidad reconocida por todos los estudiosos y está atestiguado desde 1496 fecha de la fundación de la ciudad de Santo Domingo por Fray Nicolás de Ovando. Sin entrar a observar si las plazas obedecen tamaños o normas para que sean rectangulares o cuadradas, ni mirando la existencia o ausencia de portales, etc. como lo mandaban algunas Ordenanzas, el sistema inicial de malla reticular es general y está presente en nuestras poblaciones colombianas, al menos en las de origen colonial.

2. Antigüedad

Si las iglesias con solares de "isla entera" situadas en en el centro de una población ortogonal están atestiguadas en Colombia desde 1510 a raíz de la fundación de Santa María la Antigua del Darién, diseño que caracteriza algunas poblaciones de la costa Caribe, las poblaciones que tienen iglesias construídas en el marco de la plaza mayor tienen una menor antigüedad en su diseño urbanístico.

3. Plazas mayores y superdialectos

Si por el momento hacemos caso omiso de las plazas mayores de puertos de río o de mar en poblaciones de origen colonial, las plazas mayores de Colombia se acogen en general a dos modelos:

3.1. Plaza mayor con iglesia en solar de "isla entera", propio de la zona donde domina el superdialecto de tierras bajas

3.2. Plaza mayor con iglesia en el marco de la plaza, propio de la zona andina, donde domina el superdialecto de tierras altas.

4. Urbanismo y dialectología

Si atendemos lo anterior, urbanísticamente las plazas mayores con iglesias de solares de "isla entera" situadas en el centro de las poblaciones costeñas tienen un carácter más antiguo que las de la zona andina, coincidiendo en esto con el carácter más antiguo del habla andaluzada que los primeros pobladores provenientes de Sevilla y Huelva imprimieron en las normas de habla de nuestas regiones costeñas, hecho comprobado por Peter Boyd-Bowman como se vio atrás.

Por consiguiente, las plazas mayores con las iglesias situadas en alguno de sus costados, propias de la zona andina de Colombia, tienen un carácter posterior, reflejando también en ello el carácter posterior de las prestigiosas normas idiomáticas traídas por las autoridades españolas provenientes en su mayoría de Castilla la Vieja como lo señala Peter Boyd-Bowman.

SUGERENCIAS

1. Investigar la posición de la iglesia en las ciudades y poblaciones coloniales de Colombia con respecto a la salida del sol hecho que parece tener hondas raíces históricas.

2. En vista de lo anterior y dada la importancia histórica de nuestras plazas mayores y la posición de los templos principales con respecto a las plazas, se sugiere declararlas "Patrimonio Urbanístico" exigiendo para ellas conservación y respeto a su diseño primigenio.

E-mail: mlrdemon@andinet.com


** Esta ponencia fue presentada en Popayán durante el XXI Congreso Nacional de Lingüística, Literatura y Semiótica realizado por la Universidad del Cauca - Colombia.
* Investigadora del instituto Caro y Cuervo - Premio Fray Bartolomé de las Casas - 2002

  1. Atlas lingüístico-etnográfico de Colombia -ALEC-, 6 tomos, Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1981-1983.
  2. Thesaurus, Boletín del Instituto Caro y Cuervo, XXXVII, Bogotá, 1982, págs. 22-92.
  3. "Situación idiomática de Colombia", en Interacción, núm. 18, Cedal, Santafé de Bogotá, junio de 1999, págs. 1-11
  4. Boyd-Bowman, Peter, Índice geobiográfico de cuarenta mil pobladores españoles de América en el siglo XVI, tomo I, 1493-1519,
  5. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1964, pág. XI.
    Ibid, pág. XXIV.
  6. Martínez, Carlos, Apuntes sobre el urbanismo en el Nuevo Reino de Granada, ediciones del Banco de la República [s.l.] [s.f.] pág. 46
  7. Fernández de Oviedo y Valdés, Gonzalo, Historia general y natural de las Indias, tomo I, Editorial Guaranía, Asunción del paraguay, pág. 163: "E á la parte del poniente é del norte está la tierra, donde se extiende mas la poblaçión de hermosas calles é muy bien ordenadas é anchas..."
  8. Rodríguez Demorizi, Emilio, El pleito Ovando-Tapia, comienzos de la vida urbana en América, Fundación Rodríguez Demorizi, Editora del Caribe, C. por A. Santo Domingo, R.D. ,1978, pág. 74: "... calles largas y rectas de manera que ni las de Florencia en algún modo pueden compararse a ellas..."
  9. Castellanos, Juan de, Elegías de varones ilustres de Indias, primera parte, tomo I, Biblioteca de la Presidenccia de Dolombia, Bogotá, editorial ABC, 1955, pág. 206.
  10. en Rodríguez Demorizi, Emilio, Relaciones históricas de Santo Domingo, vol. III, Archivo General de la Nación, vol. XIII, editora Montalvo, Ciudad Trujillo, R.D., 1957, pág. 337: "...tiene ocho calles tiradas a cordón, que corren paralelas del Este al Oeste, y otras diez que las cruzan de Norte a Sur..."
  11. Encinas de, Diego (recopilador), Cedulario indiano, reproducción facímil de la edición única de 1596, con estudio e índices de Alfonso García Gallo, libro cuarto, Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, 1946, pág. 232.
  12. en Morales Padrón, Francisco, Teoría y leyes de la Conquista, ediciones Cultura Hispánica del Centro Iberoamericano de
  13. Cooperación, Madrid, 1979, pág. 89 y ss.
  14. En Muñoz Delgado, Juan Jacobo, "El primer hospital de América en Santa María la Antigua del Darién", en El primer hospital de América y otros relatos médicos, Santafé de Bogotá, 1995, pág. 22.

    Martínez, Carlos, op. cit. pág. 21.
  15. Martínez, Carlos, op. cit., pág. 46.

 

 

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