Economía
y Movimientos Sociales
Para muchos analistas, el poder económico
es la única fuerza que gobierna el mundo. A su vez, el mercado se ha convertido
en el monoteísmo actual, es la institución social ante la que no
es posible permanecer neutral.
Uno de los rasgos más decisivos
de la economía en este inicio del siglo XXI es el de la globalización,
con todas sus vertientes y consecuencias.
Los estragos causados por el neoliberalismo
en estos últimos años hacen suponer que su tiempo de vigencia será
más corto de lo que se suponía: sociedades más divididas,
más injustas, más pobres y más amenazadas en lo económico,
lo laboral, lo social y lo ecológico.
Hoy no se discuten tanto los modelos
económicos desde lo ideológico, sino desde la sobrevivencia de
la humanidad.
El modelo de la economía social
de mercado une el dinamismo de la igual libertad en la oferta y la demanda con
el dinamismo social encaminado a proteger a los más débiles y a
hacerlos participar también a ellos. Ese dinamismo debe estar encaminado
a la reducción de las asimetrías sociales, a la práctica
de la solidaridad, entendida como principio que orienta éticamente
la relación social asimétrica. Es un principio axiológico
de la vida social que pretende ser auténticamente humana.
Es así, como ante el contínuo
empeoramiento de las condiciones de la existencia de los pueblos, los movimientos
sociales de todo el mundo se han reunido en el Segundo Foro Social Mundial
en Porto Alegre contra el neoliberalismo y la guerra y en la lucha por la paz
y la justicia social.
Este evento realizado en Febrero
del 2002 reunió alrededor de 50.000 participantes de 131 países,
en donde se abordó una variedad temática bajo la perspectiva de
que "otro mundo es posible".
El boletín 347 de ALAI se
refiere ampliamente a este acontecimiento que reunió a varios intelectuales
de relevancia en el continente latinoamericano y en otras latitudes.
El primer foro había constatado
un consenso básico entre todos los diversos y múltiples movimientos
y organizaciones presentes: la condena a un mundo en que todo se vende y todo
se compra, y el rechazo a que el mundo sea una mercancía y que esté
a la venta. Ya se está alertando a la humanidad de la escasez de agua a
partir del año 2025; por lo tanto, es hora de unirnos como constructores
del planeta tierra, y de demostrar que el futuro está en nuestras manos.
La Conferencia Internacional de Financiación
para el Desarrollo realizada en marzo del 2002 en Monterrey señaló
estrategias que han fracasado en el mundo en desarrollo y en particular en América
Latina. Se insiste en que las políticas macroeconómicas generarán
el crecimiento sostenido que erradicará la pobreza, logrará el pleno
empleo, la estabilidad de precios y la sostenibilidad de los balances externos
y fiscales. Se desconoce la realidad en estos planteamientos, ya que el aumento
de la pobreza y de la desigualdad se han convertido en un fenómeno generalizado
en el mundo.
Interacción en este
número quiere contribuir a la reflexión sobre la indisoluble relación
entre economía y convivencia social, sobre la necesidad de globalizar la
solidaridad, la justicia y la esperanza. Se hace urgente una concertación
contra la pobreza global realmente eficaz, sobre todo, en Colombia donde el índice
de pobres hoy representa el 80% de la población, hay más pobres
que hace una década.
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